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La característica principal del estilo Shabby es el aspecto envejecido y desaliñado de sus muebles. Los colores suaves como el rosa, el salmón, coral, ocre o trigo se combinan a la perfección con el blanco.

La esencia de este estilo es combinar mobiliario vintage con muebles contemporáneos y aparatos tecnológicos, consiguiendo un entorno moderno, cálido con recuerdos del pasado.

Así mismo incorporan alfombras antiguas con motivos barrocos, complejas lámparas de araña y tenues luces románticas.

En es estilo shabby chic los textiles y tapizados cobran vital importancia. Las cortinas de tules y organzas y los tapizados estampados en flores, todo con aire muy romántico.
Las velas, los candelabros antiguos de cristal, flores al natural o puntillas, reflejan épocas pasadas que nos transportan al siglo XVIII. Las flores están muy presentes, secas o naturales, en centros, estampados, molduras y cuadros.

Los sofás y las camas se llenan de almohadones y la porcelana y el cristal tallado aportan un toque delicado y distinguido.
Es un estilo que no necesita un importante desembolso económico ya que cualquier mueble o elemento decorativo que responda al estilo shabby chic lo puedes encontrar en mercadillos, subastas o incluso en “ventas de garaje”. Pero también lo puedes rescatar del desván de la abuela y un poco de lija, pintura y conservación de los desperfectos y tendrás un auténtico estilo shabby chic en tu hogar.

Hoy en día está tomando mucho protagonismo en el mundo de la decoración este estilo. Son ambientes que gozan de gran claridad porque predomina el blanco además de una elegancia extrema que nos devuelve a un mundo romántico y delicado.